Cuando nos referimos a la vida espiritual, muchas veces se crea una suerte de separación con el entendimiento de esta forma de vivir.
Muchos creen que se puede dividir la vida espiritual de la diaria mundana, es un error hacer dicha diferenciación.
Cuando tratamos de separarlas, nos alejamos del camino, todo es una experiencia espiritual, ir a trabajar a la oficina, lavar el auto, viajar en subte, etc.
Sucede que pensamos que ser espiritual es prender velas, aislarnos y meditar en soledad en algún monasterio, y juntarnos con gente que solo hace esto.
Esta es una elección que se puede tomar pero no la única ,la verdadera vida es la que tenemos que afrontar, sin dejar de ser espirituales.
Es una cuestión de conciencia mas que de forma, el vivir en una ciudad, no es impedimento para ser pacifico y bondadoso, compasivo y empatico.
Se puede usar las tareas diarias para estar atentos en el aquí y ahora, y eso es atención plena, se puede entrenar la paciencia y la aceptación para resolver problemas mundanos.
Se puede colaborar con la sonrisa en un mundo donde reina el mal humor.
En definitiva el escenario es el correcto que tiene cada uno para poder emplear las virtudes espirituales, en cualquier lugar uno puede tratar de ser mejor ser humano y servir.
Esto ultimo es lo que define a un ser espiritual, no cuantos retiros en monasterios tiene.
Ser un hombre santo en la montaña es fácil el entrenamiento real es cuando el mundo nos prueba la paciencia y templanza que creímos adquirir.
La integración de trabajar y ser espiritual es la misma, todo puede ser un acto de conciencia, no hay tareas, hay intenciones y todo esta para que aprendamos de cada acto.
Un gran abrazo y bendiciones.
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