miércoles, 3 de diciembre de 2014

HACERSE CARGO DE LO QUE UNO HACE.








En la sociedad que vivimos hay ciertos estereotipos muy arraigados, sobre todo en el ámbito espiritual.
Se confunde la soberbia o la humildad, con decir lo que uno hace, es decir si alguien atiende y cura enfermos es medico o doctor, si alguien escribe libros, es escritor. Y si alguien enseña es maestro. Este ultimo nombre, es tomado por falta de humildad.
Entiendo que los nombres no hacen a la humildad, solo los actos. Cuando alguien se cree mas que otro, es allí donde reina la soberbia. Cuando se cree que posee la verdad absoluta es allí donde esta la megalomania.
No confundamos las tareas o roles que hacemos a diario, con ser soberbios y faltos de humildad.
Para hacer el bien no son necesarios títulos, pero vuelvo a repetir, hacer algo tiene que ver con un servicio, que lleva explicito una profesión, y a eso se le  llama de tal  manera.
Muchos no quieren decir soy maestro, porque se piensa que ese nombre no puede ser pronunciado, por el que enseña.
En lo particular me hago cargo de lo que hago y como lo hago, creo que la empatia y compasión, son los pilares de los que enseñamos algo, que en definitiva no es mas que la experiencia de haber transitado un pequeño camino.
Siempre les digo a mis alumnos que no soy nada especial, un tutor para el árbol que recién crece, y precisa  afianzar sus raíces, para luego crecer solo.
No enseño a ovejas,  intento que sean lideres de su propia vida, con iniciativa propia y rebeldes que buscan su propia verdad. Solo soy una pequeña linterna que apenas alumbra su puerta interior.
No creo en recetas, y tampoco en un único camino, abracé el camino del dharma y el comprende 84.000 enseñanzas, por lo cual no me apego solo a una.
Meditaciones hay muchas y todas son beneficiosas, tampoco hay que ser apegados a una sola, entiendo que hay que seguir una Escuela, pero no desestimar a otras.
Los grandes maestros y patriarcas dejaron un camino marcado, y creo propicio seguir, pero también creo que hay que dejar de repetir como loros sus frases, porque si no se practica, es decir poner el trasero en el piso, con cualquier meditación antes mencionada, no se entenderá nada y distorsionara lo que ellos  quisieron decir.

Juei Mu.

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