Creer que adornando palabras y repitiendo como loros, frases y reenviando por facebook, aprenderá zen, es como atar al viento con una soga.
Los libros no tienen zen, las palabras tampoco, el vive en el silencio.
Por mas que sigan tratando de adivinar, que dijeron los grandes maestros, siempre estarán lejos de sus conclusiones razonadas.
La lógica y la estructura no es zen, se acerca mas a la anarquía del Tao, que al orden sistemático de una academia educativa.
No me cansare de repetirlo, si usted no medita, no esta ni cerca de rozar con sus pies el camino zen.
Su único despertar esta en el cojín y es donde se pone su trasero, con una postura erguida e inmóvil.
No buscando nada, ni esperando nada, como un sano habito de hacerlo por nada.
Muchos utilizan palabras japonesas, que habitualmente se usan en un zendo, como si eso, los contagiara del espíritu zen.
Las formas son vacías, como este escrito que trato de redactar, no existe experiencia fuera de zazen para el zen.
Allí esta todo, deje de vagar, por cuanta figura, y jardín zen que le vendieron en la tienda de regalos. Decídase a encontrarse de verdad, busque un zendo o templo e ingrese en la verdadera practica, y sienta por usted mismo el poder del Kyosaku (es una vara plana de madera utilizada por el maestro del Soto durante los períodos de meditación para evitar el adormecimiento o lapsus de concentración).
Se utiliza dando golpes o serie de golpes suaves en la espalda y hombros de quien medita, en la zona muscular entre los huesos y la columna vertebral. El Kyosaku es bastante fino y algo flexible y los golpes que da no hacen daño. El impacto, junto con su sonido agudo se considera estimulante.
JUEI MU.

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