martes, 12 de septiembre de 2017

BUDA NO IGNORABA LA JUSTICIA SOCIAL.

SERIA PROPICIO LEER, ALGUNOS IGNORAN LAS ENSEÑANZAS BUDISTAS. NO SE REDUCEN SOLO A FRASES, Y VELAS CON IMÁGENES. JUEI MU.


Sobre la justicia social
 Venerable Walpola Rahula
Los que piensan que al budismo sólo le interesan las ideas excelsas, la elevada moral y el pensamiento filosófico, e ignora el bienestar social y económico de la gente, están equivocados. El Buda se interesaba por la felicidad de los hombres. Él sostenía que sin una vida pura basada en principios morales y espirituales, la felicidad era imposible. Mas sabía que era difícil llevar tal vida cuando reinaban condiciones materiales y sociales desfavorables.
El budismo no considera al bienestar material como un fin en sí mismo, sino únicamente como un medio hacia un fin -un fin más elevado y más noble. Pero es un medio indispensable; indispensable para alcanzar una meta más elevada en la consumación de la felicidad del hombre. Por consiguiente, el budismo reconoce la necesidad de ciertas condiciones materiales mínimas para el éxito espiritual, aun las del monje que, en un lugar solitario, se halla sumido en la meditación.
El Buda no separa la vida del contexto de su fundamento tanto social cuanto económico; la considera como un todo, en todos sus aspectos sociales, económicos y políticos. Su enseñanza sobre problemas éticos, espirituales y filosóficos es bastante conocida; empero, poco se sabe, especialmente en Occidente, acerca de su enseñanza relacionada con asuntos sociales, económicos y políticos. Sin embargo, a lo largo de los textos budistas antiguos hay numerosos discursos que tratan de ellos. Permítasenos dar sólo algunos ejemplos.
El Cakkavattisihanada-sutta, N.° 26 del Digha-nikaya, afirma claramente que la pobreza (daliddiya) es la causa de la inmoralidad y de crímenes tales como el robo, la falsedad, la violencia, el odio, la crueldad, etcétera. Tanto los reyes de la antigüedad cuanto los gobiernos de nuestros días, han buscado la supresión del crimen mediante el castigo. El Kutadanta-sutta del nikaya citado, expresa cuan fútil es este método y niega que el mismo pueda tener éxito. En lugar de ello, el Buda sugiere que para erradicar el crimen es preciso mejorar las condiciones económicas del pueblo: proveer de grano y otras facilidades agrícolas a los granjeros y labradores, poner capitales a disposición de los mercaderes y de todos los que negociaren, así como pagar salarios adecuados a los empleados. Cuando el pueblo esté así provisto de los medios para obtener un ingreso suficiente, estará satisfecho, libre del miedo y la ansiedad y, por consiguiente, en el país reinará la paz y desaparecerá el crimen.
Por eso el Buda les dijo a los laicos cuan importante era que mejorasen su situación económica. Mas ello no significa que haya aprobado el atesoramiento de la riqueza con avidez y apego, lo cual es contrario a su enseñanza fundamental, ni tampoco que haya dado por buenas todas las maneras de ganarse la vida, pues, como hemos visto más arriba, existen ciertos comercios que él condenó como medios de vida nocivos, por ejemplo, la fabricación y la venta de armas.
En tiempos del Buda -al igual que en nuestros días- había gobernantes que regían sus país.

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