
Este tema es el mas reflejado en estos tiempos, vemos a diario episodios lamentables, donde los menores o gente muy joven son protagonistas de una violencia inusitada.
Creo que para analizar este fenómeno en ascenso, hay que situarse en dos aristas fundamentales.
La destrucción de modelos, y la droga libre, entiendo que la juventud vive una crisis de valores, por no tener ejemplos, y por ser presos de vicios impuestos, por un poder maquiavélico.
El aumento de consumo de alcohol, es una clara muestra de escape suicida a otra realidad.
La juventud no encuentra inserción, en un mundo indolente y caótico, que mata día a día cualquier esperanza.
Los chicos buscan desesperadamente un paradigma a seguir, pero cual es el que mostramos los adultos, el sometimiento, la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la falta de ideales.
En este marco es casi un camino obligado, que los chicos se conviertan en seres confundidos, y emergan con la furia de la impotencia, por el mundo que le estamos dejando.
No hay políticas serias de incentivo al deporte, al estudio y ni que hablar de valores.
El abandono de las familias, la ausencia del estado y el nuevo y feroz mundo moderno, hace detonar la bomba que nos estalla en la cara todos los días.
La falta de programas de inversión en becas y deportes gratuitos, deja un espacio, que llena la calle y la marginalidad.
Por otro lado el incentivo televisivo, mostrando como héroes a los presos, no aporta a formar individuos, sanos y honestos.
El doble mensaje, es aportar un vocabulario en los jóvenes, de corte netamente carcelario, y de rebelde sin causa del bien común.
Todo el tiempo el medio televisivo critìca la violencia, pero paradojalmente la promueve y la muestra con altos puntajes de raiting.
Es casi evidente que este combo, es un caldo de cultivo de violencia, donde nadie repara que de esta juventud, tendrá que salir el próximo líder que en el futuro gobierne este país.
Al paso que vamos, veremos hombres débiles y adictos, con una inteligencia destruida por los excesos de drogas y alcohol.
Humildemente creo que ya hay que ponerse a trabajar, en la recuperación de esta juventud, desde el deporte, las escuelas de oficios, las pràcticas espirituales, la meditaciòn, las artes marciales y el arte en todas sus expresiones.
Y sobre todo en los modelos, que permitan una identificaciòn con valores de ética y moral.
Desde esta Escuela nos comprometemos con todo lo antes mencionado, que sirva para detener el virus nefasto de la violencia, y cree alternativas de hombres inteligentes, libres y profundamente pacìficos y espirituales.
Daniel Juei Mu
Director.
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