Sin duda, nuestro cerebro actúa como un sofisticadísimo superordenador que, a través de un lento y progresivo proceso evolutivo, se ha ido perfeccionando en sus funciones hasta el punto de diferenciarnos cualitativamente del resto de los seres vivos. Esta masa de tejido gelatinoso de color gris -de unos 1.300 gramos de peso- contiene alrededor de 100.000 millones de células conocidas con el nombre de "neuronas" y que constituyen las unidades básicas del sistema nervioso. Estas células, conectadas entre sí a través de millones de ramificaciones ("dendritas" y "axones"), forman una vasta red que cumple una misión muy específica: procesar la información sensorial, tanto la que llega del mundo exterior como del propio cuerpo. En un solo segundo, estas células son capaces de procesar hasta 200.000 millones de bits de información. Para ello se valen de sus casi 100 trillones de interconexiones.
Cuando intentamos entender al Zen con la mente ordinaria, cometemos el error de perdernos en lo llano y superficial de las palabras, el pensamiento, la razón y la lógica operan separando al sujeto de su objeto y a los objetos entre si.
Creer que leer sobre Zen nos arrimara a la experiencia, es entrar por la puerta equivocada, se recomienda leer algo sobre Zen luego de 5 años de practica mínima de zazen.
Otra confusión es esperar algo cuando meditamos, esa expectativa frustrara su encuentro interior, no hay nada que buscar todo esta allí, en la postura de rodillas en la tierra y su trasero en el cojín, la quietud y sentirse tal cual es sin, sus ideas preconcebidas e imaginarias.
Muchos dicen es difícil la practica, desde luego que desaprender es complicado y soltar la seguridad ficticia de querer controlar afuera, y estar en caos interno permanente, sin saberlo.
El zen se apoya en las contradicciones, para que colapse el pensamiento lineal, busca su rendición y que brote su mente original, que siempre estuvo allí, pero se encuentra empañada de visiones erróneas.
No es una carrera de resolver acertijos, y usar ropa extraña y tomar te.
Es la simple manera de sentarse en zazen y encontrarse, tal cual es, no como quien pretende ser, o quien le dijeron que tenia que ser.
Recuerde que cuando lea una frase de un maestro Zen, no es un periódico o una frase de novela, esas palabras tienen una profundidad superior y para ser comprendidas, tendrá que practicar zazen, como lo hacia quien las escribió
JUEI MU..

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